Sep 23

Amparo Tomé

Introducción a la ponencia sobre “El aprendizaje de la autonomía y la etica del cuidado desde la escuela”

 AMPARO TOME 

Hablar, reflexionar y trabajar desde los valores educativos es hoy más necesario que nunca. El desaliento y el pesimismo que nos acecha a diario tiene causas y consecuencias de muy diversa índole.

Veamos algunos de las circunstancias vitales que estamos viviendo.

La incertidumbre ante los altos índices de  desempleo nos producen temor a la posible pérdida del trabajo y la angustia persiste ante un futuro económico cada día más incierto. Las causas residen en la codicia de aquellos que han gestionado el sistema financiero y económico sin ningún tipo de ética de la justicia. Las consecuencias están siendo muy graves para un sinfín de diversos grupos humanos  en todo el planeta que se van acercando a niveles de pobreza y miseria insostenibles, mientras que los grupos privilegiados que nos han sumido en el caos más absoluto, cada día son más ricos y acumulan más y más poder.

 Desde hace ya demasiado tiempo asistimos boquiabiertos a la diversidad de actos delictivos y deshonestos por parte grupos numerosos de la clase política. Las causas radican de nuevo en la avaricia, en la codicia y en el abuso de poder utilizado  para obtener beneficios sin tener en cuenta cuales son sus responsabilidades políticas. Las consecuencias son muy graves para el sistema de valores de la ciudadanía y la desafección a las instituciones.

Los gravísimos desastres naturales que afectan a nuestro planeta son un quejido sonoro de nuestra madre tierra que ha venido soportando inmensas agresiones causadas por la avaricia de grupos de poder que han extraído de sus entrañas productos, han talado bosques, han inundado el mundo de cemento y los mares con vertidos tóxicos con el fin de enriquecerse personalmente. Las consecuencias están a la vista, en los mares, en la tierra, en el aire, en los ríos, en los bosques, en la desaparición de especies, en la falta de salud humana etc.

 Somos protagonistas cotidianos del desprecio social y la falta de valor al conocimiento, a la educación, a nuestras raíces históricas y culturales, a la ciencia. Uno de los espejos en los que podemos observar los intereses ciudadanos se reflejan en los medios de comunicación de masas, sobre todo en la televisión. Estos medios entre otros factores han contribuido a sustituir la reflexión, la discusión o programas en los que se da valor a la historia, a la vida, a la tierra, al conocimiento por espacios y tiempos dedicados al visualizar deporte, a programas “basura”, a concursos, al uso de lenguajes ofensivos, a naturalizar comportamientos muy agresivos o violentos, etc., algunas consecuencias más visibles son el uso y la normalización de lenguajes ofensivos y una notable  falta de criterios para poder distinguir la justicia de la injusticia, la verdad de la mentira, lo importante de lo superfluo etc.,

 Esta ponencia parte de una exigencia social. De la misma forma que exigimos y conseguimos acuerdos nacionales e internacionales sobre los derechos humanos, los derechos de la infancia, los derechos de las personas homosexuales, etc., hemos de exigir y conseguir acuerdos nacionales e internacionales sobre las obligaciones y los deberes escolares, los deberes familiares y los de la ciudadanía. La propuesta concreta consiste en definir los valores educativos que dan valor al conocimiento, al cuidado de la tierra y crea las condiciones para que la escuela enseñe criterios que se asientan en la ética de la justicia y en la ética del cuidado.

Deja un comentario

Tu email nunca se publicará.